“Felices son los padres cuya vida constituye un reflejo tan fiel de lo divino que las promesas y las órdenes de Dios despiertan en el niño gratitud y reverencia: […] los padres que, al enseñar al niño a amarlos, confiar en ellos y obedecerles, le enseñan a amar a su Padre celestial, a confiar en el y a obedecerle.
Los padres que imparten al niño un don tal lo dotan de un tesoro más precioso que las riquezas de todos los siglos, un tesoro tan perdurable como la eternidad” (Profetas y reyes, pp. 184, 185)
Poder sobre el enemigo
La Rebelión de los Santos
Maná para cada Día
Vivir en la abundancia de Dios
¡CUÁN GRANDE ES NUESTRO DIOS!
Charles Finney
La Biblia Para Todos Los Niños
La Biblia Para Todas las Niñas - Tapa Acolchada
Porque El Me Ama 

