Margaret Mead dijo: «nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos puede cambiar el mundo».
Mi versión de ese pensamiento es: «nunca dudes de que una comunidad de mujeres pensantes y comprometidas, llenas del poder y del amor de Dios, haciendo uso de los dones que han identificado y desarrollado, y yendo tras las pasiones que Dios haya puesto en su vida… nunca dudes, decía, que estas mujeres pueden cambiar el mundo».
-Lynne Hybels
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