LA GRAN DISCAPACIDAD DE MI HIJO
Todo comenzó un 31 de octubre de 1995. En ese día todo cambió. Y al decir todo, es todo. Nuestras vidas, la forma de pensar, de conducirnos, de actuar y también nuestras prioridades. Nada sería igual a partir de esta fecha. Y es que el golpe a nuestros corazones, a nuestros sentidos, fue tan fuerte que cambió todo: pasado, presente y futuro.
Al escribir nuestras vivencias con un hijo discapacitado, no pretendo inspirar lástima, ni que se nos considere mejor que nadie. En esto no existen las comparaciones; cada vida es distinta, cada caso es distinto. Existen cientos de hechos que modifican cada situación, cada decisión. Ante situaciones similares, seguramente actuaremos distinto, quizás mejor, quizás peor, porque nadie es igual a nadie. La idea es que de nuestras experiencias se pueda sacar lo mejor, para alentar y animar a seguir adelante. Y sin querer ser maestros, enseñar a valorar lo que tenemos, ¡a quien tenemos!
Humillados
El Tercer Éxodo
El Pensamiento del Apostol Pablo
Proyecto discipulado - Ministerio de preadolescentes
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Perfil De La Necesidad
La Tercera Revolucion Educativa
Biblia de Bosquejos y Sermones: Marcos
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La Vida del Cristiano Centrada en Cristo
La Rebelión de los Santos 

