Incluso antes de saber que se requeriría un tratamiento radical, Carolyn y Jim se abrazaron llorando:
- Todo va a salir bien, porque Dios está a cargo de esto- se decían el uno al otro. Pero ambos sabían que la definición de “bien” para Dios tal vez no fuese la suya. Él es demasiado sabio como para cometer un error y demasiado bueno como para ser cruel.
Con el cuerpo casi destruido y el recuento de glóbulos blancos reducido a casi nada, la autora arribó al lugar donde la muerte es bienvenida. Sola en la sala de aislamiento de un hospital, puso su vida en las manos de Dios. Al quedarse dormida, no sabía si al despertar vería a uno de los enfermeros, o experimentaría la resurrección bíblica. Cualquiera de las dos opciones estaría bien.
Durante la noche más oscura de nuestra alma, el latido sustentador de su corazón perpetúa en nosotros ese estribillo de constante renovación: “¡Si, Cristo me ama!”
Tarde o temprano, todos experimentamos un “cáncer” en nuestra vida. Tal vez no sea carcinoma intraductal ni linfoma de Hodgkin. Tal vez sea la infertilidad. Las secuelas de los malos tratos de la niñez. La muerte de un ser querido. Una desgastante crisis financiera. El divorcio. El mal de Alzheimer. El proceso de envejecimiento. Todos arrastramos los efectos colaterales físicos, emocionales y espirituales del cáncer del pecado y de su crueldad. La decisión final es: ¿Nos alejaremos de Dios, o correremos hacia él?
Cuando no queda nada, todavía tienes a Dios. Cuando quedas despojado de todo, Dios sigue estando. Solo Dios puede marcar la verdadera diferencia.
Autor: Carolyn Sutton
Año: 2008
Tapa: Rustica
Editorial: Aces
Dimensiones: 20,5 × 13 × 0,5 cm
Peso: 0.150kg
ISBN: 9789875674608
Cantidad de Páginas: 136
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